¿Qué hay más allá de la ciudad?

¿Cómo la pandemia está cambiando la relación con las ciudades?

Según los datos recogidos por el Censo General de Población del ISTAT (el Instituto Nacional de Estadística de Italia), desde 1951 hasta nuestros días, los pueblos italianos, sobre todo los del Sur, han sufrido una fuerte despoblación y un considerable envejecimiento. Un éxodo masivo que sigue poniendo en peligro el futuro de las comunidades y compromete gravemente la conservación del patrimonio cultural. Algunos pueblos de Molise, Basilicata y del interior de Campania han intentado vender casas por 1 euro bajo la condición de que las propiedades adquiridas fueran renovadas y habitadas, pero no obtuvieron los resultados deseados. Sin embargo, un caso bastante exitoso es el de Guardia Sanframondi, un pueblo de la zona de Benevento. De hecho, gracias a un programa de televisión emitido en el extranjero, muchos ciudadanos estadounidenses que tuvieron la oportunidad de trabajar a distancia han invertido y se han instalado en el pueblo, participando plenamente en la vida de la comunidad local. Todo tiene su lado positivo. ¿Se aplica lo mismo a esta pandemia?

Volver al pueblo y “Trabajar desde el Sur”

Esta pandemia, y sobre todo el confinamiento, invirtió la tendencia italiana de trasladarse del sur al norte. Vimos a masas de jóvenes -o ya no tan jóvenes- huir de las grandes ciudades, sobre todo en el norte de Italia, y dirigirse a sus lugares de origen, como los pequeños pueblos del sur del País. Lugares que te llevas contigo cuando te vas, a los que vuelves sin dejar de sentirte como en casa a pesar de los años. En cualquier caso, trabajando desde casa o no, los italianos no pudieron resistirse a intentar hacer pizza, pan y productos típicos.

Quizás por primera vez, se pone una atención especial en las etiquetas de los productos. Ya sea para cumplir con la receta o para asegurar el mejor resultado en la cocina e impresionar a la familia, la etiqueta cobra importancia, sobre todo en lo que respecta a la procedencia, un parámetro relevante para muchos por el miedo al contagio. La fuerza de ese momento fue imparable y generó una enorme conciencia social. De hecho, representó un redescubrimiento de nuestros orígenes, de los conocimientos artesanales, de los productos de kilómetro cero y de los sabores y fragancias que en algunos casos eran sólo un recuerdo.

Al acabar la pandemia, muchas personas sentían la necesidad de afrontar la vuelta a la normalidad. Entre ellas se encuentra Elena Militello, 27 años, nacida en Palermo, que dejó su tierra natal para estudiar y trabajar cuando tenía 17 años. Elena es la fundadora de «South Working – Trabajando desde el Sur», un proyecto que tiene como objetivo animar a las empresas italianas y extranjeras a no obligar a sus empleados a volver a la oficina. Es un proyecto que ha recibido un apoyo muy amplio en todo el país. Muchos jóvenes que se vieron obligados a regresar a sus lugares de origen durante el periodo del Coronavirus afirman que, al menos para algunos tipos de trabajo, es posible elegir «primero dónde vivir y luego dónde trabajar», que su calidad de vida ha mejorado considerablemente y que son incluso más productivos.

La «montanarina» y la revitalización de los pueblos

El indicio de esta necesidad ya se hizo palpable en los últimos diez años, cuando en las ciudades italianas empezó a difundirse el fenómeno de los huertos urbanos. En muchas ciudades, desde el norte hasta el sur de la península, las administraciones locales presionan cada vez más para que se concedan espacios verdes de la ciudad a los particulares para que practique la agricultura de subsistencia.

Al principio practicado en gran medida por los mayores de 65 años, hoy en día el fenómeno cuenta con una gran adhesión por parte de las generaciones más jóvenes, casi como un testimonio de la necesidad urgente de adoptar un estilo de vida y unos ritmos más saludables. Reconocer estos aspectos ha llevado a muchos a tomar la decisión de quedarse en sus propios territorios y volver a descubrir las virtudes de su tierra, aunque sólo sea proclamándose defensores de su cultura, una tarea que hasta ahora estaba encomendada, incluso inconscientemente, a unos pocos ancianos que quedaban en el pueblo.

CARLO CRACCO
QUEDARSE EN SUS PROPIOS TERRITORIOS Y VOLVER A DESCUBRIR LAS VIRTUDES DE SU TIERRA

En este contexto nace Montanarina Story, un proyecto que se propone centrar la atención en la montanara, una masa de pizza frita posiblemente originaria del interior del país, y contar las historias de estos lugares a través de la comida, también utilizando específicamente los productos de los Baluartes Slow Food. Se trata de productos a los que se ofrece una forma de protección para preservar sus técnicas de producción, que en varios casos dicen mucho sobre los hábitos de la población autóctona.

En ocasión del evento Terra Madre 2020, Montanarina Story explora la zona del interior de Caserta y crea «CeCì». Suave por dentro y fragante por fuera, ‘CeCì’ es la montanarina de granos antiguos que lleva queso ricotta de búfala de Campania, hummus de garbanzos -obtenido mezclando garbanzos de Teano y Tahina de sésamo de Ispica-, castañas de Roccamonfina caramelizadas con miel de castañas y romero. Esta montanarina describe la alimentación del pasado, que consistía en su mayor parte en productos vegetarianos, como se evidencia en la dieta mediterránea.  Es una dieta relacionada con el uso de las legumbres, fáciles de conservar y ricas en fibra y sales minerales, tomadas como sustituto de la carne, que se comía como mucho una vez a la semana y estaba al alcance de pocos. Los garbanzos cultivados en la zona de Teano eran de importancia fundamental para sustentar a los campesinos cansados de su trabajo en el campo. Las legumbres y los quesos, así como las castañas de la zona volcánica de Roccamonfina, representaban algunos productos disponibles de forma natural en la zona norte del interior de Caserta. Para Montanarina Story, más allá de las grandes ciudades hay los agricultores, los productos, sus historias y también hay ese futuro que siempre ha estado ahí.

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